La compasión es la capacidad que tenemos los seres humanos de ponernos en los zapatos del otro y comprender las situaciones del día a día.

Cuando sientes compasión constantemente, logras entender y perdonar sinceramente a otros y a ti mismo/a, aumentar tus niveles de paciencia y lograr aceptación frente a los obstáculos que puedan presentarse en el camino.

Cuando vives en compasión, el ritmo de tu corazón se sintoniza, se regula y tu cuerpo siente el balance. Es por esto, que llamamos a la compasión, una emoción regenerativa. Es decir, regenera tu cuerpo y te permite sentirte en coherencia, balance y resiliencia.

Para aprender a vivir en compasión, te invito a empezar por tus palabras. ¿Cómo hablas? ¿Qué palabras le dices a los otros? ¿Cómo te expresas cuando sucede algo inesperado en tu día? Utiliza palabras bondadosas hacia ti mismo/a y hacia los demás, elimina expresiones como “nunca”, “jamás”, “¡Qué horror!” y demás expresiones que limitan tus pensamientos y emociones.

Comienza a escuchar más al otro y de ponerte en su lugar. ¿Cómo te sentirías si estuvieras pasando por esa situación? ¿Cómo te gustaría sentirte apoyado/a en ese momento? Es ahí donde comienza tu camino a vivir en compasión y por tanto mejorar significativamente tu calidad de vida, pues empiezas a mirar las situaciones y a las demás personas, de una manera positiva y en coherencia.

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