Cuando tu corazón comienza a sentir una emoción de baja vibración, tu cuerpo comienza a experimentarlo y a mandarte diversas señales. Lo primero que se manifiesta son los latidos de tu corazón. Estos comienzan a acelerarse y a tener un ritmo irregular.

Mira en esta imagen la diferencia en el ritmo de tu corazón cuando estás sintiendo una emoción positiva, en comparación con una emoción de baja vibración.


Cuando pones la mano en tu corazón y te concentras allí, sentirás su ritmo agitado, irregular y más rápido de lo habitual. Luego, esta emoción puede comenzar a manifestarse en otras partes de tu cuerpo como en la boca del estómago, tu cabeza, o tus manos sudorosas.

Muchas veces no somos conscientes de las emociones que estamos experimentando y por tanto no hacemos nada para transformarlas. Por eso, te invito a que cuando esto te suceda, pongas la mano en tu corazón, recuerdes respirar profundamente y piensa qué emoción puedes estar sintiendo, cuál es su causa y cómo debes actuar frente a ella.

Cada vez que hagas este ejercicio, te será mucho más fácil identificar esta emoción de baja densidad y transformarla en un aprendizaje positivo.

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